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lunes, 13 de diciembre de 2010

Nuevos recuerdos

Mi hijo pequeño es muy tranquilo, tanto que todo lo hace a un ritmo diferente del resto de los niños, no tiene ningún problema, está completamente sano, pero es de natural tranquilo, él teniendo sus necesidades básicas cubiertas no necesita más, así que las cosas típicas que hacen el resto de los niños, el mio las hace con un mes de retraso, la gente se sorprende cuando lo conoce por que es un niño, que de no ser por hambre, aquí no tiene amigos, no llora y se entretiene con todo.
Ahora ha descubierto el poder de los juegos y para nosotros es fuente inagotable de mágicos momentos, uno de ellos es el del ayyyy, yo le digo "dame un ayyyy" y el se abraza y se parte de la risa, no sé que puede hacerle tanta gracia, pero no puede parar de reírse. Me encanta que me abrace así que jugamos constantemente.
Otra de las cosas que no hace es gatear (su hermano tampoco lo hizo), pero no lo hace por que ha descubierto que puede desplazarse rodando, así que para que gatear!!! 
Ya hemos empezado la época en la que todo es un mundo nuevo por descubrir, y cada día nos aporta un nuevo recuerdo, ya intenta imitar palabras y llama constantemente con un ¡¡¡ehhh!!!! a todo el que pasa, sobre todo a su hermano, creo que ahora no me quedará más remedio que escribir más a menudo, por que sino se me pasará más de un recuerdo que merezca la pena ser recordado.

martes, 9 de noviembre de 2010

De halloween y demás dulces

Voy un poquito atrasada, lo reconozco, se me acumula el trabajo, pero creo que conseguiré volver al ritmo inicial, o eso espero! vosotr@s no me abandonéis, tengo un par de cosillas en el tintero, así que hoy ración doble, empezamos...
Todavía estamos de resaca de halloween, día de difuntos o todos los santos de toda la vida, yo no sé vosotros pero en mi casa (creencias religiosas de cada uno aparte) el día de difuntos nos íbamos a eso, a ver difuntos, y mientras todo el mundo limpiaba tumbas y generaba un colapso en el tráfico de los alrededores del cementerio, los niños nos dedicábamos a rondar por allí perdiendo el tiempo, esperando a que aquella tarde pasara pronto, porque un cementerio no es un parque precisamente, aunque más de una colleja nos hemos llevado mis primos y yo por intentar que lo pareciera.
Como nos hemos ido abriendo al mundo poco a poco, al final todo llega y las costumbres extranjeras se han ido instalando en las nuestras, así hemos terminado celebrando halloween en vez de día de difuntos, que desde el punto de vista de los niños, creo que es más divertido, no nos engañemos es mejor pedir caramelos que ver como limpian tumbas, que no estoy yo en contra de esto, pero estaréis conmigo en que no es sitio para ellos.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Popurri de recuerdos

Llevo varios días sin escribir, estoy todavía adaptándome a mi nueva vida. No es que haya pasado nada excepcional, sino que he vuelto al trabajo y eso supone reorganización de horarios y rutinas, tanto para mis niños, como para mi. Y es una pena el no haber escrito antes por que han pasado muchos momentos de esos que a mi me gusta recordar.
El primero fue hace dos o tres semanas, el pequeño que es muy risueño, nos deleitaba a su padre y a mi con un concierto de carcajadas, era un momento de lo más animado, cuando de repente algo llamó nuestra atención en él, vimos como un reflejo blanco, pero  no donde debía estar, sino un poco más a la derecha y eso que en los días previos no habíamos notado nada, ni alteración del carácter, ni malestar, ni nada que nos hiciese sospechar lo que estaba sucediendo, hicimos que se riera un poco más y pudimos verificar que lo que habíamos visto era cierto, ¡le estaba saliendo un diente! pero no de los centrales, como a todos los niños, sino que parece un colmillo o incluso una muela, no está claro todavía. Después de la sorpresa inicial, llegamos a la conclusión de que no podía ser de otra manera, mi hijo es diferente hasta para comerse el mundo, porque con ese principio de diente hemos conseguido el siguiente de los recuerdos, hemos pasado de comer cucharadas pequeñitas y escasas, a comer a dos carrillos todo lo que se le pone por delante, ¡así está! que lo llevamos al pediatra y nos dijo que tenía talla de un año y eso que hace hoy 7 meses, vamos un torete...

miércoles, 6 de octubre de 2010

Ampliando horizontes

Mi enano es muy tranquilo, demasiado, tanto que en la guardería quieren adoptarlo, su profesora dice que en un mes solo ha llorado una vez y fue porque se golpeó con un sonajero.
Yo, porque lo he visto llorar, sino estaría preocupada. Que pasa, que esa tranquilidad le lleva a que tengamos que estimularlo mucho, por que a él todo le va bien, estar solo, acompañado, en la cuna, en la trona... de hecho no estira los brazos para que lo cojan, se limita a esperar y sonreir, hemos llegado a la conclusión de que no le hace falta y por eso no reclama.
El caso es que no se sentaba, pero por esa falta de iniciativa propia, por más que intentábamos que se mantuviera sentado, se reía y se dejaba caer, porque ni siquiera hacía el intento de tirarse, sino que para donde la ley de la gravedad decidiera, para allí caía.
Así que nada, hemos decidido que había que ampliar horizontes y hemos empezado a probar dejando muñecos fuera de su alcance para que tuviese que hacer el esfuerzo, pero él en su linea, "si no llego, no me interesa".
Pero este fin de semana ha descubierto los mandos a distancia, estábamos en el sofá, motivándole con sus muñecos favoritos y de repente a divisado el mando a distancia al otro lado, se ha tirado en plancha, de tal forma que ha descubierto que hay mundo un poco más allá del alcance de su mano, lo que también entraña sus riesgos, pero ya lo iremos corrigiendo poco a poco, así que de repente los juguetes que estaban más lejos han empezado a captar su interés y una vez en sus manos, se ha obrado el milagro, ¡ya se mantiene sentado!, así que nada, ahora doble vigilancia, una para que no coja nada con lo que pueda dañarse y dos que no se caiga o le dé por gatear.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Nuestro cielo de estrellas y luna


Últimamente sólo hablo de los momentos que me regala el pequeño, no tienen mucho mérito, ya que está en una fase en que cada día es fuente inagotable de anécdotas y recuerdos, pero hoy ha sido el mayor el que me ha regalado uno de esos instantes que se quedarán conmigo para siempre.
Mi marido, como hombre de su tiempo, que guarda celoso un niño dentro, tiene unas cuantas consolas de videojuegos, en su defensa diré que el tiene la afición y yo se la fomento al ser su proveedor oficial, así que cuando decidimos tener niños, también decidimos que las consolas seguirían a la vista, pero que tendríamos que intentar que ellos hicieran un uso responsable de ellas.
Hasta que el mayor tuvo tres años no le llamó la atención y hasta los cuatro sólo jugaba muy de vez en cuando con su padre, pero un día llegó a casa y me dijo "mamá me compras una psp??" y yo le pregunté que por que y su respuesta, aunque predecible, me dejó tiesa, "fulanito ha llevado una al cole".
Supongo que en los métodos educativos de la mamá de fulanito los videojuegos ocupan un lugar diferente al mio, así que le contesté que yo ya tenía una psp y que podía prestársela a veces, pero que eso no significaba ni que se la fuera a regalar, ni que podría llevarla al cole, ya os digo que me imagino que los valores educativos de dicha mamá y los mios son diferentes, pero me cuesta bastante entender que un niño de cuatro años lleve una consola al colegio, pero insisto en que seguramente responde a maneras diferentes de entender la infancia. A raíz de este incidente, mi hijo mayor se aficionó más a las consolas, así que llegamos a un acuerdo, si se portaba bien toda la semana, podría jugar una horita el sábado y una el domingo, así que se pasa toda la semana preguntando que día es, esperando a que llegue su horita de gloria.

miércoles, 21 de julio de 2010

Sonrisas y carcajadas

Recordáis la primera sonrisa de un bebé, generalmente llega a los pocos días de nacer, o incluso el mismo día, en el caso de mis dos hijos, llegó el día de su nacimiento, para mi fue... maravilloso, como si se alegraran de verme, algo que hincha el corazón de una madre de una forma que solo ella sabe, aunque claro siempre llega el médico simpático o la enfermera de turno para quitarle la magia y soltar "es solo un reflejo", ¡que ganas de romper ese momento!, aunque yo creo que por más que te digan y aunque sepas que es verdad, ese instante es único, y convierte en únicas las sucesivas sonrisas, las que pasan de ser reflejos a atisbo de muecas, las que pasan de muecas a sonrisas verdaderas y las que pasan de sonrisas a las primeras carcajadas, esas carcajadas musicales, que te emocionan, que te arrancan otra a ti y que, como buena sentimental que soy, en mi caso unas lágrimas.
La primera carcajada del mayor, sonora y limpia, fue en octubre de 2005, en un viaje a Málaga, después del baño diario, estábamos sus tíos, su papi y yo y fueron unos minutos geniales.
Con el pequeño, fue hace más de un mes, pero ayer tuvimos uno de esos momentos íntimos que solo una madre tiene con su hijo, uno de esos ratitos, en los que no importa nada, ni los quehaceres diarios, ni si alguien te escucha, ni si estás haciendo el ridículo, una de esas oportunidades en los que te lanzas a una conversación de gugu-tata que te embriaga, por que cada gesto que haces desencadena una carcajada mayor, uno de esos segundos que se te quedan grabados a fuego y que sirven de aliento en el futuro...

martes, 13 de julio de 2010

El primer recuerdo

No sé cuando el mayor dejó de dormir en nuestro cuarto, cuando nació nos empeñamos en hacer las obras del escorial en casa, ja, como si no fuese suficiente traer un hijo al mundo, como si no diese trabajo, nosotros metemos una cuadrilla de albañiles, que total entre pañal y pañal siempre se puede levantar un tabique no? el caso es que como en todas las grandes reformas, las cosas se alargan más de lo que esperas, así que pasó de la minicuna a la cuna sin cambiar de cuarto, y si mal no recuerdo, para cuando pudo disfrutar de un poco de intimidad creo que ya sabía caminar, alrededor de un año y poco, con el pequeño hemos tenido más suerte, sólo nos ha dado por cambiar el color de las paredes, (no sé por que tenemos que asociar un cambio en la decoración, cada vez que aumentamos la familia ¿¡?) así que como nació grande, la minicuna se le ha quedado muy pequeña ya, (sólo tiene 3 meses!!!!) así que por razones obvias de espacio, anoche se trasladó al cuarto de su hermano. Pensé que la experiencia sería más traumática (para mi, no para él que duerme del tirón toda la noche) pero a parte de una infinita nostalgia, la verdad no ha sido para tanto.
Así que he dedicado el día a desarrollar otros campos que he descubierto durante la baja (manualidades y decoración de los cuales haré un apartado) y al final entre celo y papel pinocho me he decidido a escribir el blog, así tendré dos fechas a recordar, la del primer paso a la independencia infantil y el del día que decidí escribir un blog.