miércoles, 16 de mayo de 2012

El que da... recibe!!!!

Hoy ha sido un día, raro y duro, había mucho trabajo, más del habitual, y encima nos despertamos con la desagradable noticia de que a lo mejor hacían un ERE en la empresa, vamos, que haces las cosas con un ánimo cuando llegas y te encuentras algo así... ya no sabes si esforzarte más o tirar la toalla, después de 9 años dándolo todo, te preguntas si merece la pena. El caso es que luego han emitido un comunicado y por lo visto no será para tanto... aunque te quedas con la mosca detrás de la oreja, pero bueno, por lo menos se te queda el cuerpo un poco más tranquilo, pero a mi me ha vuelto a dar por pensar, ya sabéis que siempre le estoy dando vueltas a la cabeza y analizando y llegando a conclusiones, algunas acertadas y otras no tanto, el caso es que ya llevaba días intentando encaminar lo de mis tartas, y retomar este blog, que tantas alegrías me da y me sirve de desahogo en los malos momentos. 
Lo dicho, que me he animado y he puesto en marcha un sorteo si llegábamos a los 75 "me gusta" en face, y con la ayuda de http://laquecadeclaudia.blogspot.com.es/  y el ánimo de todos vosotros ya vamos por 86, esto en seguidores a lo mejor no es mucho, pero para mi que hago cada tarta con todo el cariño del mundo, y que significa una vía para dar rienda suelta a mi creatividad, es muchísimo, y de hecho me ha dado un "subidón" de ánimo.
Es verdad que estoy en tratos con dos comercios para venderlas, y que me encantaría que tuvieran salida, pero también es cierto que lo que me piden directamente, contándome la historia de la mami que la va a recibir, que a veces incluso es conocida, la ilusión se multiplica por 10, pienso en su situación, elijo los detalles con más mimo, procuro que quede perfecta, intentando solucionar los defectos de las anteriores, y sobre todo me gusta saber la reacción de las mamis que reciben, por que al final son pañales... pero envueltos entre algodones de cariño, supongo que algo de esa dedicación queda impresa, porque quedan muy satisfechas y a veces incluso les da pena abrirlas. Si os dais un paseo por internet hay numerosas webs que venden este tipo de tartas, pero al ser algo comercial no tienen parte del corazoncito que yo les pongo, por eso creo que ahora esto vuelve, ha tenido muy buena acogida el retomar las tartas, a todos os han gustado los nuevos modelos, y las ideas nuevas sobre hacer las tartas con toallas o arrullos, para aquellas mamas que tienen reparos en recibir los pañales fuera de su envase original, han tenido muy buena acogida, además no es solo para mamis, sino también para las que se quieran dar un caprichito o quedar bien de una forma diferente. Por eso quería daros las gracias, gracias por pasar un ratito por aquí, por vuestros ánimos y comentarios, por escuchar mis batallitas y mis pensamientos, gracias por vuestros minutos y por asomaros a mis recuerdos, y ya sabéis si algún día queréis un detalle diferente, pero con mucho cariño, tocar a mi ventana, estaré esperando encantada.

miércoles, 22 de febrero de 2012

"Endecompartir"

Babies Sharing : Dos bebés en baño de burbujas Como todos sabéis, este blog nació con el ánimo de "compartir" recuerdos con los míos, pero poco a poco, mi pequeña familia, se está convirtiendo en una familia un poco mayor, llena de personas que no conozco, pero que han decidido quedarse asomados a mi ventana. Así que me he animado a ampliar mis horizontes, y me he lanzado a la lectura de blogs similares al mio, donde madres como yo, plasman día a día, sus experiencias, sentimientos y conclusiones, sobre la maternidad. 
El primer blog al que me he acercado, tiene como última entrada, una reflexión muy acertada (desde mi punto de vista, como mami de dos "machos dominantes"), sobre el hecho de compartir, lo que me ha traído un nuevo recuerdo, y mi propia reflexión al respecto. 
Como ya os digo, yo tengo dos peques, que empiezan a delimitar las fronteras de sus pertenencias, a veces con una insistencia que desespera. 
Cuando el mayor, tenía más o menos tres años, al llegar a un parque donde otros niños jugaban con sus juguetes, el intentó que éstos se los prestaran al grito de guerra, de "ENDECOMPARTIR", claro en la escoleta, ante las riñas infantiles sobre la propiedad ajena, las educadoras, muy acertadamente, les inculcaban el gusto por los juegos de grupo, y la importancia de compartir. El peligro de dicha aseveración en niños tan pequeños, es que la utilizan egoístamente y a su antojo sin aplicárselas a sí mismos. Durante mucho tiempo, tuvimos que explicarle, que si bien era cierto que  había que compartir, el hecho de compartir era un acto recíproco, si el "exigía" a otro niño que compartiese sus juguetes, lo lógico era que él lo hiciese primero, sobre todo con aquellos que no eran sus amiguitos, porque esa era la manera de establecer una corriente de simpatía, que facilitaría el intercambio.
Con el paso de los años, poco a poco fue delimitando, con quien quería compartir y con quien no, y que aunque a veces consiguiera lo que quería, el coste de entregar algo propio, no siempre le aportaba toda la satisfacción que esperaba.
Cuando llegamos al justo equilibrio, al que llegan todos los niños, llego el hermanito... aquí los fantasmas del "endecompartir", volvieron, y de una forma totalmente frustrante, no por el hecho de compartir, que era algo que ya tenía superado, sino porque pasaba de ser un acto voluntario a ser algo obligatorio. 
Para empezar tenía que compartir su espacio vital, su dormitorio y su cuarto de juegos, ya no eran propiedad exclusiva, sus juguetes, aquellos que eran de bebé, pasaban a cambiar de propiedad sin permiso previo, el tenía juguetes de "niños mayores" pero eso no significaba que quisiera desprenderse, alegremente, de los otros. Su ropa, su peine, su bañera... todo pasaba a ser de propiedad pública, él estaba muy emocionado con la llegada de su hermanito, pero eso no significaba, que su vida se tuviera que convertir en un derroche de generosidad, y lo peor, no ero lo material, sino lo sentimental, porque hasta ahora se sentaba entre su papá y su mamá y de repente tenía que elegir, porque si en noches de pesadilla, necesitaba cobijo fraternal, tenía la licencia para dormir en el cuarto de sus papis, y ahora si el peque tenía el mismo problema, se planteaba un problema de espacio, que relegaba a cada uno a su cama, porque si tenía un juguete y su hermanito quería el mismo, tenía que ceder porque ahora el es "mayor" y lo entiende, y el peque todavía no. 
Esta claro que compartir, tiene que ser un hecho voluntario y altruista, y la generosidad es una cualidad que nace del corazón.
Pero que pasa cuando no nace, sino que la vida te lo impone, en nuestro caso, hemos hecho una regresión al pasado, y tenemos que volver a empezar nuestro ejercicio de paciencia y solidaridad con su situación, ofreciendo alternativas que compensen el ceder ante el berrinche infantil.
Este fin de semana, vivimos una situación de esas que te dejan sin opciones, donde al final no sabes si reir, dejarlo en manos de ellos o atajar por lo sano. 
El mayor tenía un perro de peluche, y el pequeño en cuanto lo vió se abalanzó cual gaviota de buscando a Nemo, chillando "mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio", el mayor me mira suplicante, porque el pequeño empieza a desesperarse y a llorar, intentamos explicarle al pequeño que lo ha cogido el grande y que él tiene que elegir otra cosa para jugar, pero no cede, seguimos "mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio", el mayor al final con toda la resignación que es capar de reunir, entrega el peluche al pequeño, en recompensa, voy a buscar otro perro de peluche y se lo doy al grande, el pequeño, que ha decidido que todo lo que está a su alcance es suyo, empieza otra vez "mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio", aquí el grande, ve su oportunidad y propone el intercambio, el pequeño acepta, pero en cuanto el mayor empieza a jugar, el pequeño vuelve a la carga, y así entramos en un bucle infinito, donde cada vez que el grande hacía el intercambio, el pequeño se moría de la envidia. Llegados a este punto, y después de mil explicaciones, sobre lo de compartir e intercambiar, lo único que conseguimos fue que el mayor claudicara y el pequeño se apropiara de los dos peluches para no hacer nada ¡¿?!, con lo que al final no sabes que hacer, si atender a la razón, al sentido común, a los manuales de padres o a los consejos de los demás... el caso es que el pequeño ganó la batalla, pero en cuanto se despistó el grande gano la guerra y se apropió del que quería. Lo tiene custodiado en su cama, donde el pequeño no lo ve y así no puede quitárselo. 
Así que mi conclusión es que no hay conclusión, que no sé como actuaré la próxima vez, seguiré intentando que ambos comprendan su rol, pero no sé si me posicionaré en favor de uno o de otro, porque eso es elegir, y no se puede elegir entre los hijos, y si me pongo en el corazón de cada uno, ambos tienen sus razones, que aunque yo no las comparta, puede que sean válidas. O dejaré que lo resuelvan, como al final hicieron esta vez, no lo sé. 
Mientras tanto y en momentos menos tensos, dejaremos caer algún "endecompartir", para que poco a poco, el egoísmo natural, que nace de la comprensión del propio espacio, dé paso a la generosidad que procuramos desarrollar en nuestros hijos, pero tendremos que ser conscientes, de que no son iguales, y que no tienen porque reaccionar igual, y que el aprendizaje de la vida, se basa en las propias reflexiones, sobre los hechos vividos, y que al final solo ellos podrán decidir con quien quieren "compartir" y lo que eso implica, a favor y en contra de uno mismo.
De paso os dejo el link del blog que me ha servido de inspiración, para esta entrada.




martes, 14 de febrero de 2012

¡Feliz San Valentín!

Este año todo es un poco raro, hasta San Valentín, no se si es la crisis o el mal sabor de boca que nos dejo el año pasado, pero ninguna fiesta, parece fiesta, hasta yo que soy una romántica empedernida me he quedado sin ideas, y sin inspiración.
Reconozco que parte de la culpa la tienen mis problemas que no me abandonan, ni se solucionan y me quitan el sueño, con lo que me paso todo el día como perdida... 
Pero hoy quiero felicitaros San Valentín, a los que estáis enamorados, a los que no, a los que tenéis a vuestro amor lejos, a los que estáis enamorados de quien no lo sabe, o no lo aprecia, a los que no sabéis en que punto estáis. A los que viven eternamente enamorados, aún sin pareja, y a los que ya no creen en el amor. A los decepcionados, a los escépticos, a los frustrados, a los ilusionados, a los felices y a los infelices, a los solteros y a los casados, a los emparejados. A los que un amor del pasado no les deja encontrar el amor del futuro, a los que no saben si arriesgar o abandonar, a los que sufren con un amor que no los merece, a los que tienen que dar un paso más, a los que acaban de comenzar y a los que llevan toda una vida juntos. A los apasionados, a los calmados, a los afortunados.
A los que dicen por primera vez te amo y a los que el verbo se les secó en los labios, a los que han perdido la esperanza y a los que no dejan de buscarla, a los que formáis parte de mi vida, a los que significaron algo y la vida apartó de mi, a los que a través de su historia me enseñaron las distintas formas de amar.
A todos, porque todos merecéis ser felicitados, a los que hoy no lo celebréis, pero lo hacéis el resto del año, a los que este día es uno más y a los que este día lo es todo, a los que hoy esperabais y no recibisteis, a los que no esperabais y os sorprendieron.
A cada uno de vosotros, los que me seguís día a día, y a los que pasáis por primera vez o de largo, os digo, buscad en vuestras vidas, si no tenéis pareja, seguro que hay alguien especial, un hijo, unos padres o hermanos, un gran amigo, todos necesitamos ser amados de alguna manera y dar el amor que brota de nuestro interior, de verdad, de corazón os deseo un gran AMOR.