viernes, 31 de agosto de 2012

Derroche de pensamientos

Bebé pensativo Hoy no se que va a salir de aquí... es la 1.36 de la madrugada, los niños duermen desde hace mucho y yo estoy sola, con sueño, pero sin ganas de dormir, para colmo me he aventurado a escribir desde el Ipad, trasto infernal que muchos desean y adoran y con el que yo no termino de encontrarme, con lo bien que iba mi portátil... a lo que iba, no se que saldrá de aquí, se que llevo mucho tiempo sin pasarme, pero también se que muchos de vosotros, estáis todavía ahí, esperando un recuerdo, reflexión o pensamiento nuevo... es una noche extraña, mi amor está de viaje, y no me gustan los días sin él. Los que me conocéis sabéis que soy muy independiente, a veces en exceso, de carácter fuerte, pero mis amigos de verdad también sabéis que en el fondo es solo fachada.
Hoy hacía reflexión, se que podría vivir sin él, socialmente hablando, es decir manejo mis hijos y mi vida y tengo pleno control sobre lo que me rodea, pero lo necesito de manera emocional, necesito no solo toda la ayuda que me brinda, que es muchísima, con los niños, con la casa... sino que necesito saber que está, que está cuando me levanto, que estará cuando llego a casa, que estará si lo llamo por teléfono, ni siquiera de una forma romántica, es decir no necesito una cena a la luz de las velas (a veces si), sino que necesito sentirlo a mi lado, aunque sea en silencio cada uno en lo suyo.
Llevo unos meses infernales, la situación en el trabajo es terrible, (como casi todos), el problema de trabajar en una gran compañía es que siempre quieren mas, no importa lo que hayas demostrado, no importa lo lejos que hayas llegado, no importa los años de entrega, nunca es suficiente... este año he dado mas de mi que nunca, ya os conté que llegue al punto en el que decidí dejar de hacerlo pero, mi jefe, (que empiezo a pensar que es más listo que yo), volvió a jugármela, me lió con bonitas promesas, pero las promesas en los tiempos que corren... son palabras que se lleva el viento, y no digo que no se esté esforzando, creo que esta vez si que me ha tomado en serio, pero la situación de la compañía no es la mejor, y donde dije digo... digo Diego, y donde no habría ERE, mucho me temo que si lo habrá, y ¡a la vuelta de la esquina! en pleno Septiembre, con lo majo que es este mes, con su vuelta al cole y su depresión post vacacional, su pico de divorcios y su llegada del mal tiempo... vamos, que si lo eligen a propósito, solo rivaliza con enero..., el caso es que nos han metido el miedo en el cuerpo... y yo miro a mis criaturas  y veo lo rápido que crecen, el pequeño ha dado un cambio tremendo, habla por los codos, se pasa el día bailando, "mami mumica" y le va bien todo, canta juegos o Shakira, y si alguna no le gusta, te lo dice, "mamiiiiiiiiii eta no gutaaaaaaaaa, eza nooooooooooo" y yo me quedo embobada, mirándolo, y me digo, en que momento dejé de apuntar las cosas que le sucedían, para invertir mis energías en un trabajo que no se que me aportará? encima cuando llego a casa, y no es reproche, me enredo buscando cosas nuevas para mis tartas o mis detalles, no es que pretenda vivir de esto, que sería maravilloso, sino que es una vía de escape.
Tuve una conversación no hace mucho con el mayor, me preguntaba que hacía en mi trabajo, y mi trabajo aunque es un poco complejo, se resume en una sola palabra, cuentas, el caso es que me preguntó si me gustaba, y esto desencadenó una corriente de pensamientos, de esos que nacen directamente desde el corazón y que no puedes frenar porque llevan demasiados años pugnando por salir... ¿me gustaba?, diría que sí, creo que me he realizado, no he triunfado de manera notoria, pero si que me he realizado, tengo cierta independencia, y toco muchos campos, de puertas a fuera no está nada mal, pero en el fondo de mi corazón, ya os he dicho que llegué por casualidad, yo soy bohemia y soñadora, romántica y creativa, siento que se ha quedado algo en mi, como asignatura pendiente, por eso hago las tartas y les pongo tanto amor. 
El caso es que le expliqué que me gustaba, pero que mi trabajo me había elegido a mí, no yo a él y que hubiera preferido hacer otra cosa, aunque no me quejaba. Así que le dí el primer gran consejo de su vida y espero que le sirva, le dije "cariño, elige tú tu trabajo y no permitas que sea él el que te elija a ti", espero que pueda cumplirlo...
Además está el ambiente, no lo notáis? la tristeza es colectiva, pones la tele... malas noticias, hablas con familiares y amigos... despidos, enfermedades... es como si el mundo estuviese deprimido... fuera llueve...
No encuentro solución a corto plazo a mis problemas económicos, me estoy perdiendo la infancia de mis hijos, e invierto mas horas de las necesarias en un trabajo que nunca será suficientemente pagado,  así que con este panorama, empecé las vacaciones, quería ponerme al día con el blog, y con un par de ideas nuevas que han surgido, pero al final decidí que no, que iba a invertir el tiempo en no hacer nada, en ver a mis hijos jugar en la piscina, consentirlos un poco, dejar que se acostaran tarde, aunque eso implique millones de discusiones con ellos porque al día siguiente están "fuera del tiesto", aguantarles las impertinencias con amenazas de castigos que nunca llegan, hacer gelatina, que duerman conmigo, que me den besos y me digan que me quieren, llevarlos al burguer, y prometerles que estaré mas con ellos, por lo menos voy a intentarlo, siempre he dicho que los momentos que no vives con tus hijos no vuelven, y yo me estoy perdiendo demasiados, se que parece una entrada triste, pero no es así, es plasmar en un papel los miles de pensamientos que me rondan cada día, ya os dije que no sabía que saldría hoy, pero si que para mi se queda una moraleja, al final lo único importante son los momentos vividos, aunque sean de ocio, no recordaba lo que era leer hasta las 6 de la madrugada, ni como hoy, quedarme hasta las 3 escribiendo, realmente en las pequeñas cosas, están los verdaderos placeres... 
Ha dejado de llover, y aunque no lo parezca hay una energía nueva en mi corazón, una que me empuja a hacer más por mi, por mi familia y por los sueños dormidos de adolescencia, no sé que saldrá de mi vida, pero seguro que mañana será mejor, mañana vuelve mi amor...
Por cierto... gracias por seguir ahí...prometo también intentar no abandonaros por tanto tiempo...

miércoles, 16 de mayo de 2012

El que da... recibe!!!!

Hoy ha sido un día, raro y duro, había mucho trabajo, más del habitual, y encima nos despertamos con la desagradable noticia de que a lo mejor hacían un ERE en la empresa, vamos, que haces las cosas con un ánimo cuando llegas y te encuentras algo así... ya no sabes si esforzarte más o tirar la toalla, después de 9 años dándolo todo, te preguntas si merece la pena. El caso es que luego han emitido un comunicado y por lo visto no será para tanto... aunque te quedas con la mosca detrás de la oreja, pero bueno, por lo menos se te queda el cuerpo un poco más tranquilo, pero a mi me ha vuelto a dar por pensar, ya sabéis que siempre le estoy dando vueltas a la cabeza y analizando y llegando a conclusiones, algunas acertadas y otras no tanto, el caso es que ya llevaba días intentando encaminar lo de mis tartas, y retomar este blog, que tantas alegrías me da y me sirve de desahogo en los malos momentos. 
Lo dicho, que me he animado y he puesto en marcha un sorteo si llegábamos a los 75 "me gusta" en face, y con la ayuda de http://laquecadeclaudia.blogspot.com.es/  y el ánimo de todos vosotros ya vamos por 86, esto en seguidores a lo mejor no es mucho, pero para mi que hago cada tarta con todo el cariño del mundo, y que significa una vía para dar rienda suelta a mi creatividad, es muchísimo, y de hecho me ha dado un "subidón" de ánimo.
Es verdad que estoy en tratos con dos comercios para venderlas, y que me encantaría que tuvieran salida, pero también es cierto que lo que me piden directamente, contándome la historia de la mami que la va a recibir, que a veces incluso es conocida, la ilusión se multiplica por 10, pienso en su situación, elijo los detalles con más mimo, procuro que quede perfecta, intentando solucionar los defectos de las anteriores, y sobre todo me gusta saber la reacción de las mamis que reciben, por que al final son pañales... pero envueltos entre algodones de cariño, supongo que algo de esa dedicación queda impresa, porque quedan muy satisfechas y a veces incluso les da pena abrirlas. Si os dais un paseo por internet hay numerosas webs que venden este tipo de tartas, pero al ser algo comercial no tienen parte del corazoncito que yo les pongo, por eso creo que ahora esto vuelve, ha tenido muy buena acogida el retomar las tartas, a todos os han gustado los nuevos modelos, y las ideas nuevas sobre hacer las tartas con toallas o arrullos, para aquellas mamas que tienen reparos en recibir los pañales fuera de su envase original, han tenido muy buena acogida, además no es solo para mamis, sino también para las que se quieran dar un caprichito o quedar bien de una forma diferente. Por eso quería daros las gracias, gracias por pasar un ratito por aquí, por vuestros ánimos y comentarios, por escuchar mis batallitas y mis pensamientos, gracias por vuestros minutos y por asomaros a mis recuerdos, y ya sabéis si algún día queréis un detalle diferente, pero con mucho cariño, tocar a mi ventana, estaré esperando encantada.

miércoles, 22 de febrero de 2012

"Endecompartir"

Babies Sharing : Dos bebés en baño de burbujas Como todos sabéis, este blog nació con el ánimo de "compartir" recuerdos con los míos, pero poco a poco, mi pequeña familia, se está convirtiendo en una familia un poco mayor, llena de personas que no conozco, pero que han decidido quedarse asomados a mi ventana. Así que me he animado a ampliar mis horizontes, y me he lanzado a la lectura de blogs similares al mio, donde madres como yo, plasman día a día, sus experiencias, sentimientos y conclusiones, sobre la maternidad. 
El primer blog al que me he acercado, tiene como última entrada, una reflexión muy acertada (desde mi punto de vista, como mami de dos "machos dominantes"), sobre el hecho de compartir, lo que me ha traído un nuevo recuerdo, y mi propia reflexión al respecto. 
Como ya os digo, yo tengo dos peques, que empiezan a delimitar las fronteras de sus pertenencias, a veces con una insistencia que desespera. 
Cuando el mayor, tenía más o menos tres años, al llegar a un parque donde otros niños jugaban con sus juguetes, el intentó que éstos se los prestaran al grito de guerra, de "ENDECOMPARTIR", claro en la escoleta, ante las riñas infantiles sobre la propiedad ajena, las educadoras, muy acertadamente, les inculcaban el gusto por los juegos de grupo, y la importancia de compartir. El peligro de dicha aseveración en niños tan pequeños, es que la utilizan egoístamente y a su antojo sin aplicárselas a sí mismos. Durante mucho tiempo, tuvimos que explicarle, que si bien era cierto que  había que compartir, el hecho de compartir era un acto recíproco, si el "exigía" a otro niño que compartiese sus juguetes, lo lógico era que él lo hiciese primero, sobre todo con aquellos que no eran sus amiguitos, porque esa era la manera de establecer una corriente de simpatía, que facilitaría el intercambio.
Con el paso de los años, poco a poco fue delimitando, con quien quería compartir y con quien no, y que aunque a veces consiguiera lo que quería, el coste de entregar algo propio, no siempre le aportaba toda la satisfacción que esperaba.
Cuando llegamos al justo equilibrio, al que llegan todos los niños, llego el hermanito... aquí los fantasmas del "endecompartir", volvieron, y de una forma totalmente frustrante, no por el hecho de compartir, que era algo que ya tenía superado, sino porque pasaba de ser un acto voluntario a ser algo obligatorio. 
Para empezar tenía que compartir su espacio vital, su dormitorio y su cuarto de juegos, ya no eran propiedad exclusiva, sus juguetes, aquellos que eran de bebé, pasaban a cambiar de propiedad sin permiso previo, el tenía juguetes de "niños mayores" pero eso no significaba que quisiera desprenderse, alegremente, de los otros. Su ropa, su peine, su bañera... todo pasaba a ser de propiedad pública, él estaba muy emocionado con la llegada de su hermanito, pero eso no significaba, que su vida se tuviera que convertir en un derroche de generosidad, y lo peor, no ero lo material, sino lo sentimental, porque hasta ahora se sentaba entre su papá y su mamá y de repente tenía que elegir, porque si en noches de pesadilla, necesitaba cobijo fraternal, tenía la licencia para dormir en el cuarto de sus papis, y ahora si el peque tenía el mismo problema, se planteaba un problema de espacio, que relegaba a cada uno a su cama, porque si tenía un juguete y su hermanito quería el mismo, tenía que ceder porque ahora el es "mayor" y lo entiende, y el peque todavía no. 
Esta claro que compartir, tiene que ser un hecho voluntario y altruista, y la generosidad es una cualidad que nace del corazón.
Pero que pasa cuando no nace, sino que la vida te lo impone, en nuestro caso, hemos hecho una regresión al pasado, y tenemos que volver a empezar nuestro ejercicio de paciencia y solidaridad con su situación, ofreciendo alternativas que compensen el ceder ante el berrinche infantil.
Este fin de semana, vivimos una situación de esas que te dejan sin opciones, donde al final no sabes si reir, dejarlo en manos de ellos o atajar por lo sano. 
El mayor tenía un perro de peluche, y el pequeño en cuanto lo vió se abalanzó cual gaviota de buscando a Nemo, chillando "mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio", el mayor me mira suplicante, porque el pequeño empieza a desesperarse y a llorar, intentamos explicarle al pequeño que lo ha cogido el grande y que él tiene que elegir otra cosa para jugar, pero no cede, seguimos "mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio", el mayor al final con toda la resignación que es capar de reunir, entrega el peluche al pequeño, en recompensa, voy a buscar otro perro de peluche y se lo doy al grande, el pequeño, que ha decidido que todo lo que está a su alcance es suyo, empieza otra vez "mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio""mio", aquí el grande, ve su oportunidad y propone el intercambio, el pequeño acepta, pero en cuanto el mayor empieza a jugar, el pequeño vuelve a la carga, y así entramos en un bucle infinito, donde cada vez que el grande hacía el intercambio, el pequeño se moría de la envidia. Llegados a este punto, y después de mil explicaciones, sobre lo de compartir e intercambiar, lo único que conseguimos fue que el mayor claudicara y el pequeño se apropiara de los dos peluches para no hacer nada ¡¿?!, con lo que al final no sabes que hacer, si atender a la razón, al sentido común, a los manuales de padres o a los consejos de los demás... el caso es que el pequeño ganó la batalla, pero en cuanto se despistó el grande gano la guerra y se apropió del que quería. Lo tiene custodiado en su cama, donde el pequeño no lo ve y así no puede quitárselo. 
Así que mi conclusión es que no hay conclusión, que no sé como actuaré la próxima vez, seguiré intentando que ambos comprendan su rol, pero no sé si me posicionaré en favor de uno o de otro, porque eso es elegir, y no se puede elegir entre los hijos, y si me pongo en el corazón de cada uno, ambos tienen sus razones, que aunque yo no las comparta, puede que sean válidas. O dejaré que lo resuelvan, como al final hicieron esta vez, no lo sé. 
Mientras tanto y en momentos menos tensos, dejaremos caer algún "endecompartir", para que poco a poco, el egoísmo natural, que nace de la comprensión del propio espacio, dé paso a la generosidad que procuramos desarrollar en nuestros hijos, pero tendremos que ser conscientes, de que no son iguales, y que no tienen porque reaccionar igual, y que el aprendizaje de la vida, se basa en las propias reflexiones, sobre los hechos vividos, y que al final solo ellos podrán decidir con quien quieren "compartir" y lo que eso implica, a favor y en contra de uno mismo.
De paso os dejo el link del blog que me ha servido de inspiración, para esta entrada.