miércoles, 4 de agosto de 2010

Primer biberón

He estado desconectada unos días, rollos con las empresas de telefonía ¡¡¡¡grffgrf!!!!, pero bueno, al final estoy aquí de nuevo, y no sabéis las ganas que tenía de escribir, por que ha coincidido con uno de esos momentos que no quiero olvidar.
Hace más o menos un mes, el peque me pedía el pecho cada vez más seguido, pensé que era por el calor, pero también notaba que cada vez tenía menos que ofrecerle, así que hace dos viernes y después de que montara un número monumental de lloros, (aclararé que mi peque no llora) decidí darle un biberón, no sabéis lo culpable que me sentí, no por darle el biberón en sí, si no por la cantidad de días que el pobre estuvo con la comida racionada hasta que me dí cuenta.
He intentado combinar las dos opciones, pero cada día le costaba más, así que al final hoy ha sido el primer día de solo biberón. Es una sensación rara, como la de el paso de la minicuna a la cuna, es una profunda nostalgia que no consigo sacudirme con nada, pero bueno supongo que al final todo se pasa..., no?

miércoles, 21 de julio de 2010

Sonrisas y carcajadas

Recordáis la primera sonrisa de un bebé, generalmente llega a los pocos días de nacer, o incluso el mismo día, en el caso de mis dos hijos, llegó el día de su nacimiento, para mi fue... maravilloso, como si se alegraran de verme, algo que hincha el corazón de una madre de una forma que solo ella sabe, aunque claro siempre llega el médico simpático o la enfermera de turno para quitarle la magia y soltar "es solo un reflejo", ¡que ganas de romper ese momento!, aunque yo creo que por más que te digan y aunque sepas que es verdad, ese instante es único, y convierte en únicas las sucesivas sonrisas, las que pasan de ser reflejos a atisbo de muecas, las que pasan de muecas a sonrisas verdaderas y las que pasan de sonrisas a las primeras carcajadas, esas carcajadas musicales, que te emocionan, que te arrancan otra a ti y que, como buena sentimental que soy, en mi caso unas lágrimas.
La primera carcajada del mayor, sonora y limpia, fue en octubre de 2005, en un viaje a Málaga, después del baño diario, estábamos sus tíos, su papi y yo y fueron unos minutos geniales.
Con el pequeño, fue hace más de un mes, pero ayer tuvimos uno de esos momentos íntimos que solo una madre tiene con su hijo, uno de esos ratitos, en los que no importa nada, ni los quehaceres diarios, ni si alguien te escucha, ni si estás haciendo el ridículo, una de esas oportunidades en los que te lanzas a una conversación de gugu-tata que te embriaga, por que cada gesto que haces desencadena una carcajada mayor, uno de esos segundos que se te quedan grabados a fuego y que sirven de aliento en el futuro...